Con su pintura Rafael Rasillo armoniza toda una gran gama cromática que es a la vez pulcra y exacta, que va desde el azul intenso al amarillo solar, desde el rojo luminoso al verde resplandeciente. En sus telas se mezclan la fantasía y la realidad, lo cotidiano y lo utópico. La mirada del pintor es atenta, capta cada detalle, abarca todas las dimensiones, investiga todas las perspectivas y los puntos de vista, es una mirada que va más allá, que se dirige y nos impulsa a ir, por medio del color, hacia una existencia como quisiéramos que fuera, y que al menos una vez, todos hemos soñado. Rafael nos impregna de luz y alegría y nos hace pensar que un mundo diferente es posible.Cuando el artista viaja a otros parajes sus telas se mantienen fieles a su mirada y a su habilidad de fijarse en lo real para transfigurarlo. Encontramos así ciudades, escorzos de mar, playas, campos, colinas y praderas salpicadas e iluminadas por centenares de flores. Sus temas pueden variar, pero todos nos transmiten un sentido de serenidad y, por qué no, una tentación a soñar y a volar con la imaginación. A nosotros, ciudadanos como él, que cotidianamente cruzamos una realidad privada de color, su pintura sólo aparentemente ingenua, nos habla con el lenguaje del corazón y al mismo tiempo nos obliga a pararnos, a reflexionar y a pensar.
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Trabajando/Working/Al lavoro